Conócenos mejor
¿qué significa…? (glosario)
Habrás encontrado a lo largo de este recorrido una serie de palabras en negrita, que habrás visto más veces pero en otros contextos y que para nosotros tienen un significado especial, que ahora te indicamos.

Comunidad | Castidad | Pobreza | Obediencia | Fraternidad | Interioridad | Provincia | Capítulo | Vida de oración | Austeridad | Carisma | Liturgia de las Horas | Fraile | Prior | Forma de vivir | Profesión | Novicio | Profeso | Recolección | Otros términos


Comunidad
La vida en comunidad implica que en cada una de nuestras casas hay un mínimo de tres personas que viven juntas. No se eligen entre sí, sino que cada uno de ellos recibe su destino por separado y sin haberlo elegido previamente.

En toda comunidad, hay un religioso que realiza las funciones de prior. Un prior organiza, anima, asiste a los religiosos, y éstos lo ven con respeto y le obedecen, en un trato basado en la sinceridad y el diálogo.

Cuando es posible, se procura el trabajo en equipo. Otras veces no es posible, pues algunos religiosos pueden encargarse de cosas específicas, otros puede que no estén en condiciones de salud o edad como para trabajar en una u otra ocupación.

En la vida de comunidad hay tiempos personales y de soledad (de estudio y descanso) y tiempos comunes (de oración, de ocio, durante las comidas, momentos de expansión y diálogo, reuniones…).

También suelen ser habituales las actividades intercomunitarias: nos vemos con asiduidad, nos hablamos, sabemos de la vida y de las vicisitudes de los religiosos de las otras comunidades.

En la comunidad no hay bienes propios ni privados. Todo es común, tanto lo que se recibe como lo que se gasta.

-


Castidad
Es uno de los valores más antiguos de la vida religiosa. Jesús vivió sin pareja, totalmente entregado a todos. Nuestra decisión es hacer lo mismo: no volcamos nuestra capacidad de amar y de entrega en una sola persona, sino que deseamos que nuestra afectividad sea para todos los que nos rodean: empezando por los de nuestra propia casa y siguiendo por aquellos con los que compartimos nuestro trabajo.

El voto de castidad no es un peso, ni un escape, ni una discapacidad. Es una forma de amar válida, concreta, elegida libremente  y asumida con todas las consecuencias. No concebimos el “sexo” sin “amor”, y nuestro “amor” no busca satisfacciones inmediatas o físicas, sino la entrega personal de nuestro tiempo, cualidades, capacidades a una comunidad y al trabajo que esa comunidad nos propone.

¿Suena raro? Puede ser. Pero si suena raro no es porque sea imposible o porque detrás de estas afirmaciones haya un “cuento chino”: es porque nuestra sociedad nos ha acostumbrado a ver todo esto sólo desde una perspectiva.

La castidad no es una vivencia nueva o propia de las órdenes religiosas: grandes hombres de la historia, muchos de ellos no cristianos, la vivieron y practicaron. Y hoy sigue presente en muchas culturas y situaciones humanas. No te dejes engañar por un “pensamiento único” y vive tu vida de la manera que creas mejor. Y ésta, para nosotros, es la mejor.

-


Pobreza
Los religiosos no poseemos nada propio. Si recibimos algo por nuestro trabajo, lo entregamos a la comunidad. Si recibimos algo para el trabajo que realizamos, la gente que está en lugares necesitados o por solidaridad, no se queda en nuestras manos sino que buscamos el modo de que llegue lo mejor posible a los beneficiados.

Sin embargo, sí vivimos de nuestro trabajo. Cubrimos nuestras necesidades de comida, vestido, salud; tenemos infraestructuras y materiales para nuestra vida y ocupación (casas, iglesias, bibliotecas, ordenadores, teléfonos móviles o coches); pero no vivimos en un consumismo feroz y despersonalizado.

En cada casa hay un ecónomo: él administra los bienes de todos para que a nadie le falte lo necesario, para ser solidarios con los que más necesitan y para que nuestro trabajo se desarrolle con los mejores recursos posibles.

Nadie de entre nosotros busca estar en las casas de los mejores barrios de las ciudades del mundo más desarrollado: un fraile hoy vive allí, mañana en una casa de un pueblo desfavorecido de una país en desarrollo. No está atado a nada. Da gracias a Dios por lo que tiene y pide por los que no tienen.

Nuestro mayor y mejor bien son las personas: nuestros ancianos, enfermos, discapacitados, reciben todo lo mejor de cada casa. Nos gusta cuidar de las cosas de la comunidad para que duren más y haya que comprar menos. No necesitamos el último modelo de nada, ni las más altas tecnologías, ni las exquisiteces de la alta cocina…
Nos sentimos libres. Es la mejor señal de nuestra pobreza.

-


Obediencia
Obedecer en un mundo donde el acento está en los derechos y no en las obligaciones también es ir “contra corriente”. Somos conscientes de ello. Pero no pienses que obediencia es lo mismo que esclavitud.

Nadie ha perdido su libertad de pensamiento, de acción, de orientación en la vida. Al revés, hablamos de ello con total calma y desde el diálogo sincero. Creemos firmemente en la responsabilidad personal, aun cuando nuestro estilo de vida sea común.

Obedecer significa respetar la perspectiva de aquellos que tienen en sus manos la difícil encomienda de organizar nuestras comunidades y velar por nuestros religiosos. Nuestra tradición se ha encargado de llamarlos “priores”: es decir, “el primero entre iguales”.

Obedecer significa que aceptas los planteamientos de otros y no te encierras en los tuyos. Que no te crees “el más” ni “el mejor” del mundo, sino que te basas en la verdad de la humildad como argumento. Que respetas lo que otros quieren para ti, porque partes del conocimiento seguro de que quieren tu bien y lo mejor para la comunidad.

Te contamos un secreto: normalmente en nuestras comunidades lo difícil no es encontrar quien “obedezca”; el auténtico problema es que casi nadie quiere mandar, por la gran responsabilidad que esto conlleva. Nada que ver con “tiburoneos” ni “trepas”…

-


Fraternidad
Vivir en fraternidad significa “ser hermanos”. Con otras palabras: que las diferencias de edad, procedencia, cultura, ideología, te importan muy poco y por encima de ellas pones el deseo de vivir unos valores comunes, un proyecto de vida personal en el que los otros tienen mucho que ver y un deseo de buscar la felicidad en compañía de otros.

-


Interioridad
Como buenos seguidores de San Agustín, somos gente que no nos contentamos con lo superficial. En nuestro quehacer de cada día, en nuestro conocer, en nuestro relacionarnos, buscamos más y más.

Entramos dentro de nosotros mismos porque queremos conocernos mejor, desarrollar más nuestras capacidades y nuestra vocación. Entramos dentro de nosotros mismos porque es el lugar desde donde Dios nos rescata, nos acoge, nos muestra todo su cariño por cada uno de nosotros.

Entramos dentro de nosotros mismos porque ahí nacen los auténticos sentimientos de amar a los hermanos de la comunidad y de sentirse amados por ellos. Porque en ese lugar rezamos unos por otros y ahí encontramos nuestras esperanzas de ser cada día más fieles a esta llamada tan especial que Dios nos ha hecho.

-


Provincia
Provincia de San Nicolás de Tolentino
Tener tantos religiosos en tantos países y trabajos diferentes implica crear estructuras que ayuden a organizarnos de un modo medianamente viable. Por eso nuestra Orden religiosa se divide en Provincias.

En el mundo civil, las Provincias son delimitaciones geográficas; en las órdenes religiosas, son grupos humanos concretos que pueden estar en diversos países y trabajos. Cada Provincia tiene como propias la gestión de los recursos, la definición de los destinos de los religiosos, las infraestructuras necesarias para la formación de sus miembros y sus propias elecciones y normas.

Las Provincias suelen tener un nombre concreto, igual que las provincias civiles, solo que en el caso de la Orden de Agustinos Recoletos hemos elegido siempre para nuestras provincias nombres de sus santos protectores.

En nuestro caso, el santo protector que da nombre a nuestra Provincia es San Nicolás de Tolentino.

-


Capítulo [General, Provincial, Local…]
Es la reunión de los representantes elegidos por los religiosos, en la que se analiza la vida y trabajo de las comunidades y se discierne entre todos cuáles son los retos para el siguiente periodo. Estos representantes eligen al religioso encargado de animar e impulsar a los demás para que dichos retos se puedan llevar a cabo.

Los Capítulos son: General, cuando la reunión es de representantes llegados de toda la Orden y organiza la Orden en general; Provincial, cuando hace esta función sólo para una de las Provincias; Local, cuando consiste en la reunión de todos los miembros de una comunidad. En todos los casos, incluyen un momento de evaluación y planificación.

-


Vida de Oración
Los agustinos recoletos no concebimos nuestra vida sin una relación constante, sincera y apasionada con Dios. Todo esto se manifiesta en la vida de oración: parte la realizamos juntos y de un modo público; parte la realizamos privadamente, cada uno buscando los momentos y métodos que le parezcan más adecuados.

La vida de oración es el espacio acogedor donde alimentamos el resto de nuestra vida y adquirimos fuerza para las ocupaciones: porque esa relación personal con Dios da sentido a lo que hacemos y a la forma como obramos.

-


Austeridad
San Agustín nos dejó dicho: “Es mejor necesitar menos que tener más”. El religioso busca y vive la austeridad como un medio válido para “no necesitar” lo que se nos impone desde fuera. La austeridad nos lleva a valorar todos los bienes como regalos que hemos recibido de Dios, a agradecer nuestras capacidades personales y no sentirlas como exclusivas o propias, a reconocer en los demás sus valores y grandezas.

Sólo de un modo austero se puede vivir la vida religiosa. La austeridad es el único medio de que no nos afecten los cantos de sirena de quienes nos piden tener más y ser menos. Con un modo de ser austero, “somos” más y “necesitamos” menos.

-


Carisma
“Carisma” es una palabra griega que quiere decir “gracia, don”. En español decimos que alguien tiene “carisma” cuando atrae, fascina, llama la atención de los demás. Como término religioso, el carisma es un regalo concreto que Dios hace a algunas personas, siempre en beneficio de la comunidad.

Las órdenes religiosas tienen su propio carisma: es decir, su propia forma de ser y hacer puesta al servicio de toda la Iglesia. Aunque no te lo parezca, cada orden religiosa es un mundo diferente de las demás, con notas diferenciadas, propias, que aportan determinadas riquezas a toda la Iglesia. Simplemente, echa un vistazo y verás el montón de congregaciones que nacieron para atender hospitales, o colegios, o cárceles, o misiones…

Una parte importante del carisma se refleja en la actividad específica que realiza cada congregación religiosa. El carisma de los agustinos recoletos no está en el hacer, sino en el ser. Por eso, nuestro hacer es universal y polivalente: ir adonde la Iglesia nos necesite; ya sean parroquias, colegios, lugares de pobreza humana y material…

En cuanto al ser, aportamos nuestro modo de vida desde las notas distintivas que te hemos explicado: fraternidad, interioridad, austeridad.

-


Liturgia de las Horas
Una de las tradiciones más antiguas de los religiosos es ofrecer al Señor el paso del tiempo, no de un modo general, sino cada día. Por eso existe la “Liturgia de las Horas”: una serie de oraciones bíblicas (salmos, lecturas, etc.) que se recitan en diferentes momentos de cada jornada: al amanecer; durante el día; al atardecer; al irse a dormir. Es el momento de ofrecer a Dios la jornada y agradecerle la vida.

Los religiosos agustinos recoletos realizamos esta Liturgia de las Horas íntegramente en común, como parte de nuestro carisma de fraternidad.

-


Fraile
Es el nombre propio de los religiosos pertenecientes a las llamadas órdenes mendicantes, nacidas en el siglo XIII. “Fraile” significa “hermano”, y expresa la igualdad fundamental de todos los religiosos, que viven en comunidad, en fraternidad.

-


Prior (Prior Provincial; Prior General)
Al fraile que, entre nosotros, tiene el servicio de gobierno se le llama “prior”, literalmente “el primero” entre iguales.

El prior puede ser “General”, cuando dirige toda la Orden; “Provincial” cuando dirige una de las Provincias; local, cuando dirige una de las comunidades. Su principal papel es ser animador de la vida religiosa, velar por el cumplimiento del programa de vida y cuidar de todos los religiosos, de su salud, felicidad, tranquilidad…

Los priores locales son escogidos por el prior provincial asistido por su Consejo; el prior provincial es elegido por el Capítulo Provincial, aunque antes todos los religiosos han hecho una votación consultiva en la que han mostrado sus preferencias sobre la persona que desean les gobierne.

Cada prior local o provincial no puede serlo por más de seis años consecutivos, aunque cada uno de los mandatos dura tres. Por tanto, sólo son reelegibles una vez. En el caso del prior general, su mandato dura seis años (doce como máximo, si es reelegido).

-


Forma de vivir
Es el primer reglamento por el que se rigieron los recoletos a partir de su nacimiento. Tiene gran importancia en su historia y espiritualidad. Lo redactó en 1589 el gran teólogo y escritor agustino fray Luis de León.

-


Profesión
La ceremonia donde un religioso promete castidad, pobreza y obediencia, y la Orden le recibe como uno de sus hijos, se llama Profesión, que viene del verbo “profesar” (ejercer algo por inclinación voluntaria y de un modo continuado; obligarse a uno mismo a cumplir ciertas promesas).
Se lleva a cabo en dos etapas. Hay primero un compromiso temporal, por uno, dos o tres años, que se asume en la profesión simple. Al cabo de tres años, normalmente, el religioso emite su profesión solemne y perpetua, en la que se compromete para toda la vida.

-


Novicio
Es el aspirante que está viviendo el año intensivo de prueba y formación inmediatamente antes de hacer la profesión simple. Hay un religioso especialmente dedicado a su cuidado, el llamado maestro de novicios.

-


Profeso
Es todo religioso que ha hecho profesión de votos, sean éstos simples o solemnes, y sea él sacerdote o religioso hermano. Durante el proceso de formación, es atendido por el maestro de profesos.

-


Recolección
Durante la mayor parte del siglo XVI, la Iglesia vivió una auténtica revolución. Muchos fueron los que elevaron su voz para "volver a los orígenes" y encontrar el mensaje genuino del evangelio, que había quedado difuso y contaminado por otros muchos valores de índole política o hasta militar. Nacen así los movimientos que, sin salirse de los cauces de la Iglesia Católica, proclaman una Reforma desde dentro, diferentes de esos otros movimientos que en su afán de reformar, cruzaron ciertos límites y crearon nuevas Iglesias, dividiéndose una y mil veces sucesivamente. Aquellos movimientos católicos de Reforma persisten hoy día en la vida religiosa: franciscanos capuchinos, carmelitas descalzos o agustinos recoletos nacen con ese afán. Recolección significa, por tanto, "recogido" y alude al recogimiento interior, al silencio y a la búsqueda de una vivencia espiritual más concentrada y de mayor observancia.

-


Otros términos
Hay algunos otros términos nuestros que no han aparecido en este texto, pero pueden provocarte cierta curiosidad. Te los explicamos a continuación:

Consejo: 1Grupo de religiosos (llamados consejeros) que colaboran directamente con el prior general, provincial, vicario o delegado. Ejercen una labor de apoyo y asesoramiento. En ocasiones su actuación es meramente consultiva, en otros casos es deliberativa y el prior sólo puede obrar con su consentimiento. 2Reunión de todos ellos.

Constituciones: Texto en el que se recogen las normas de vida para todos los religiosos de la Orden. Parten de la Regla  de san Agustín y la Forma de vivir escrita por Fray Luis de León, convenientemente actualizadas a nuestra época y condición y en plena comunión con el Derecho Canónico general para toda la Iglesia.

Delegación: Parte de la Provincia delimitada a un país o zona determinada para su mejor organización.

Delegado: 1Representante del Provincial y encargado de animar la Delegación. 2Religioso elegido como representante de otros religiosos en un Capítulo.

Directorio: Normas concretas que ordenan la vida de los religiosos de una Provincia. Cada Provincia tiene potestad en la concreción de las normas propuestas por las Constituciones en cuanto a los recursos económicos, personal, vida ordinaria, destinos, normas de convivencia y costumbres, asistencia a la formación permanente, etc.

Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta: Grupo de laicos que comparte la espiritualidad agustino–recoleta y colabora con la Orden desde su propio proyecto de vida vocacional, es decir, sin abandonar su vida familiar, su trabajo, sus bienes particulares…

JAR: Juventudes Agustino–Recoletas. Movimiento juvenil que pretende infundir en los jóvenes los valores agustino–recoletos, especialmente la comunidad y la interioridad.

Laico: Persona bautizada que no pertenece a ninguna congregación religiosa, ni ha recibido el sacramento del orden. Son la mayor parte de los cristianos.

Maestro: Religioso encargado de acompañar, animar, ayudar en su discernimiento a quienes están en proceso de formación (novicios y profesos).

Ordenaciones: Plan de acción en el que se cristaliza la voluntad del Capítulo con el fin de afrontar mejor la vivencia de la vocación personal, las tareas encomendadas por la Iglesia y la solución de dificultades y conflictos.

Proceso de Formación: Periodo de preparación para la vida religiosa. Dura alrededor de ocho años. En este tiempo, además del discernimiento espiritual y la maduración vocacional, los religiosos que van a ser sacerdotes cursan estudios de filosofía (dos años) y teología (cuatro años); los que no se sienten llamados al sacerdocio, si no desean realizar estos estudios, siguen un programa de formación específico en otras materias y ciencias.

Regla: Escrito de san Agustín en el que detalla cómo ha de ser la vida de sus monjes. Insiste especialmente en la vida comunitaria. Pincha aquí para leerla.

Religiosos hermanos: Religiosos que deciden no ser sacerdotes.

Vicaría: En una Provincia, demarcación geográfica que goza de cierta autonomía.

Vicario: Religioso responsable de animar e impulsar la vida de la Vicaría.

Voto: Promesa que los religiosos hacemos a Dios en el momento de la profesión. Los votos son tres: castidad, pobreza y obediencia. Son tres facetas de una misma y ùnica actitud de entrega a Dios y a los demás.

Según se hayan profesado para un tiempo o ya para  toda la vida, se habla de “votos simples” o “votos solemnes”.

-


¿Puedo hablar con alguno de vosotros?

CONÓCENOS MEJOR
- Y vosotros, ¿quiénes sois?
- De dónde habéis salido?
- ¿Cómo vivís?
- ¿Qué hacéis?
- ¿Dónde estáis?
- ¿Cómo os organizáis?
- ¿Cómo se llega a ser uno de vosotros?

- ¿Qué significa…? (Glosario)
- ¿Puedo hablar con alguno de vosotros?

- San Agustín