El día que llegamos: 400 años de presencia recoleta en Filipinas.
10-05-2006 Hoy celebramos…
El 10 de mayo de 1606 un grupo de trece agustinos recoletos vio por primera vez la tierra filipina después de 294 días de viaje. 400 años después lo celebramos con este “especial IV Centenario” en "agustinosrecoletos.org".
El día que llegamos: 400 años de presencia recoleta en Filipinas.
El trayecto de ida (amarillo) y el de vuelta (blanco) de España a Filipinas en 1606.
El 10 de mayo de 1606 se produjo la llegada a Filipinas de trece misioneros recoletos, los primeros de una serie casi ininterrumpida que, a lo largo de cuatro siglos, han regado aquella cristiandad con su trabajo, sus sudores y, a menudo, también con su sangre.


• Una aventura sin retorno

En nuestra sociedad de la información nos es difícil imaginar una comunicación de voz y datos que no sea instantánea, transmitida a la velocidad de la luz; o un traslado físico de alguien a cualquier parte del mundo que supere las 24 horas de duración.

Los 2.000 misioneros recoletos que fueron a Filipinas entre 1605 y la primera mitad del siglo pasado no disfrutaron de esas ventajas. Para la mayor parte de ellos el viaje fue sin retorno. Nunca volvieron a ver su tierra ni a su familia. No sólo eso: las comunicaciones por carta, las únicas posibles, nunca tardaban menos de un año; y eso, cuando había suerte.

Aquel primer viaje comenzó a prepararse cuando Felipe III, el 3 de abril de 1605, concede la licencia a los Agustinos Recoletos para fundar en Filipinas.

El 1 de mayo de ese mismo año, el Capítulo Provincial manda a Juan de San Jerónimo, el provincial saliente, que comande la primera expedición. La compusieron catorce religiosos, que Juan de San Jerónimo escogió entre los mejores de la media docena de conventos entonces existentes: Jerónimo de Cristo, Miguel de la Madre de Dios, Diego de la Anunciación, Pedro de San Fulgencio, Rodrigo de San Miguel, Francisco Bautista, Francisco de la Madre de Dios, Andrés de San Nicolás, Juan de San Guillermo, Jerónimo de la Madre de Dios, Francisco de San Jerónimo, Simón de San José y Andrés del Espíritu Santo.

El 12 de julio de 1605 salieron de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) rumbo a Veracruz, en la flota del General Gálvez Galindo. Además de los primeros recoletos que pisarían tierras americanas y asiáticas, aquella flota llevaba los primeros ejemplares de El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes que cruzaron el Atlántico.

La ruta que siguieron hace 400 años los primeros recoletos que llegaron a Filipinas ha ido variando con los tiempos. La apertura de la navegación por el Cabo de Buena Esperanza y aún mucho más tarde por el Canal de Suez acortó las distancias.

Sin embargo, en 1606 los recoletos tuvieron que cruzar el Atlántico hasta Veracruz, pasar de lado a lado el continente americano hasta Acapulco y allí navegar por todo el Pacífico hasta llegar a las Filipinas.

La línea regular entre Acapulco y Manila duró 250 años, entre 1565 y 1815, en el conocido como Galeón de Manila. Tardaba tres meses desde México hasta Filipinas, cinco en sentido contrario.

Como ha ocurrido con casi todas las vías de comunicación a lo largo de la historia de la humanidad, el Galeón de Manila se reveló como algo mucho más trascendente que un simple barco que cruzase los océanos. Las dos ciudades se convirtieron en mercados de seda y porcelana china, algodón de la India, alfombras persas, tabaco filipino, azúcar y especias orientales.

A Filipinas llegó la flora y fauna mexicana (aguacate, guayaba, papaya, piña, gallos, caballos de los que antes exportaron los españoles) e incluso palabras del español hablado en América. En Acapulco, por su parte, los comerciantes locales pujaban en la lonja que se montaba en la playa con los comerciantes peruanos. Los productos que tenían como destino Europa eran trasladados a lomo de mula hasta Veracruz.

Este continuo paso de los misioneros españoles a Filipinas cruzando toda la actual República Mexicana motivó también que los recoletos abrieran su primera casa en el continente americano. Un convento de descanso para los que iban de paso en la capital de la Nueva España.

Para saber más sobre la fundación del Hospicio de San Nicolás en México para los misioneros de paso a Filipinas, pincha aquí.

En aquel primer viaje también se produjo el primer óbito de un misionero recoleto fuera de España. Fue Andrés de San Nicolás, que no pudo superar una enfermedad que se llevó la vida de más de 40 pasajeros de la expedición en mitad del Pacífico. Como Moisés (la comparación es del cronista del viaje) no pudo llegar a ver su particular tierra prometida y su cuerpo quedó sepultado por las aguas del inmenso océano.

El 10 de mayo de 1606, hace exactamente 400 años, y después de haber pasado 294 días desde su salida en Cádiz, los recoletos vieron por primera vez la tierra filipina, en el Estrecho de San Bernardino, que separa las dos grandes islas de Luzón y Sámar.

Dos días después, el 12 de mayo, desembarcaban en Cebú, donde les recibió el obispo, Pedro de Agurto, agustino mexicano, que se emocionó profundamente al ver el hábito que vestían. Era estrecho y de sayal grueso, idéntico al que él había vestido en México y aún seguía llevando en Filipinas.

La escena hubo de ser enternecedora, según la describen las Crónicas del recoleto Andrés de San Nicolás (1664):

     “Cuando llegaron a Cebú nuestros primeros religiosos descalzos,
     fundadores de la que luego sería
     la Provincia de San Nicolás de Tolentino,
     monseñor Pedro de Agurto, todo derretido en lágrimas y gozo,
     salió a recibirlos con el clero y religiosos.
     Y, así que los vio vestidos de su mismo modo,
     se abalanzó a besarles el hábito, diciendo:

     — Éste es el hábito con el que a mí me recibieron en la Orden,
         y éste se trajo en mi provincia muchos años”
.

Aunque el buen obispo les ofreció lugares para establecerse e insistió mucho en ello, los recoletos querían fundar en Manila, la capital, por lo que a los pocos días continuaron viaje. Sólo llegaron a su destino a finales de ese mes. Infelizmente no conocemos la fecha exacta.

Para saber más sobre la fecha exacta de la llegada de los recoletos a Filipinas y a Manila, pincha aquí.


• La Historia continúa

Son cerca de dos millares los recoletos que, al lado de religiosos de otras cuatro órdenes religiosas, han contribuido a forjar la nación filipina, que todavía hoy sigue siendo el único país asiático mayoritariamente cristiano.

La mayor parte de ellos dedicó a la misión su vida entera, identificándose con ella y sin regresar nunca a su patria. Más de un centenar perdió allí su vida de modo violento. Dos a tres docenas murieron de hambre, y otros tantos perecieron en el naufragio de frágiles barquichuelas que a menudo eran su único medio de transporte. En el siglo XVIII la vida media de los misioneros no llegaba a los 45 años.

Más numerosos fueron todavía los que quedaron psíquicamente alterados a causa de la soledad, del clima y de la escasez de alimentos, o los que dieron con sus huesos en las mazmorras de los moros.

Otros muchos vivieron en perpetua zozobra, abandonados por el gobierno, lejos de sus hermanos y obligados a buscar, una y otra vez, refugio en los montes y a deambular por ellos en busca del necesario sustento.

Estas repetidas desgracias conmovieron las entrañas de la Orden, que no dejó nunca de proteger a sus misioneros con los medios a su alcance e incluso recabó una y otra vez la ayuda del gobierno. Pero rara vez dio entrada al desánimo y menos aún oído a quienes aconsejaban la retirada de los lugares más peligrosos. Sólo cuando la situación se hacía insostenible surgían dudas sobre la conveniencia de mantenerlos.

Durante siglos los misioneros recoletos de Filipinas prosiguieron su labor con un heroísmo que ha sido reconocido por historiadores particulares y también por la Iglesia en un documento solemne, el Breve Religiosas Familias, 16 de septiembre de 1912, y que hoy debe llenar a los agustinos recoletos de voluntad de emulación.

Es especialmente valioso el ejemplo de los misioneros de las primeras décadas, que supieron armonizar su labor evangelizadora con otros valores esenciales de nuestra tradición espiritual. Causa admiración su fidelidad a las dos horas diarias de oración mental y a las prácticas penitenciales vigentes en los conventos, así como su plena inserción en la vida de la comunidad y el cultivo de las devociones y asociaciones propias de la Orden.

De Palawan a Zambales y de Mindanao al Japón, por todas partes erigieron fraternidades, cuyos miembros les acompañaban a veces en la oración y fueron siempre sus colaboradores más cercanos. De una de ellas nacieron las hermanas Agustinas Recoletas de Filipinas. Con su vida abrieron un cauce seguido en el pasado por nuestros mejores misioneros y del que todavía pueden servirse los actuales.

Para proclamar con fuerza la realidad misionera de la Orden, hoy especialmente rememorada en este IV Centenario de la llegada a Filipinas de los primeros recoletos, la Orden de Agustinos Recoletos celebra este año un Año Misionero con el que se pretende dar cauce al conocimiento de las misiones agustino recoletas y reavivar el ánimo misionero entre los religiosos y toda la familia agustino recoleta.


• Celebración del IV Centenario en Madrid

Como conmemoración expresa y especial, se celebrará en Madrid una eucaristía con la colonia filipina de la capital española. Tendrá lugar en la Parroquia de Santa Rita (Gaztambide, 75) el domingo día 18 de junio a las 17 h.

Estará presidida por el agustino recoleto de nacionalidad filipina Samson Silloríquez, procurador de los Agustinos Recoletos ante la Santa Sede y miembro del Consejo general de la Orden. Con él estará un buen número de los recoletos españoles que durante años han trabajado en Filipinas.


• Más información en www.agustinosrecoletos.org

Puedes ver aquí el PDF de la revista Canta y Camina, número 85, del mes de mayo y junio de 2006, dedicado al IV Centenario de la llegada de los recoletos a Filipinas (1 Mb).


Puedes ir desde aquí al apartado especial del Año Misionero Agustino Recoleto en nuestra página web, con todo tipo de información y documentos para descargar.





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