Oh Renuevo del tronco de Jesé
19-12-2016 En 30 segundos
Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ¡ven a librarnos, no tardes más!

Imaginemos un bosque devastado. ¿Qué se puede esperar de un bosque en el que sus árboles están talados y sus ramas desgajadas? Es una paisaje más bien desolador, tétrico y penoso; como a veces parece ser nuestra propia vida… Entonces, viene la Palabra del Señor a través del profeta Isaías y nos habla de una “nueva era”, la era de la “paz mesiánica”. Estos nuevos tiempos van apareciendo con discreción, pero con contundencia, como el retoño de un tronco. Se trata de la vida nueva que Dios hace resurgir y que brota cargada de esperanzas. La novedad de este retoño, del Emmanuel -Dios con nosotros- que vendrá, está revestido de la fuerza del Espíritu del Señor; espíritu de sensatez e inteligencia, espíritu de valor y prudencia, espíritu de conocimiento y respeto del Señor. Ante él, los poderosos de la tierra enmudecen de asombro y sienten la amenaza del señorío de Dios.

Señor, esperado de los pueblos, álzate como signo de esperanza para quienes aguardamos tu venida. Ayúdanos a comprender que el secreto de la esperanza está precisamente en abrirnos al futuro confiando en que éste está en tus manos. Oh renuevo del tronco de Jesé, no permitas nunca que nos desentendamos de nuestro mundo, sino que luchemos y trabajemos para mejorar la realidad concreta que tenemos delante. Eso sí, libéranos de la pretensión de querer tener la última palabra. Padre bueno, que, como amigos y discípulos de tu Hijo, no olvidemos que a nosotros nos toca sobre todo aguardar con paciencia tu manifestación gloriosa que hace nuevas todas las cosas


Fabián Martín, agustino recoleto
Monteagudo (Navarra, España)




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