María, guía de los peregrinos
27-02-2016 Oraciones
El concilio Vaticano II nos recuerda que la Virgen María realizó una peregrinación en la fe, y en ella avanzó; manteniendo su fidelidad y unión con su Hijo hasta en la hora de la cruz, y allí se mantuvo erguida, asociada al sacrificio de su Hijo con sus entrañas de Madre; y desde la cruz Jesús nos la da como Madre (Lumen Gentium 58). A ella le pedimos que nos acompañe en nuestro caminar hacia la celebración del misterio de la Pascua.

María, mujer de Dios,
la de corazón sincero,
la de espíritu grande,
la del caminar ligero.

Madre de la Consolación,
aviva nuestro corazón,
y acompaña nuestro caminar
a la Pascua del Señor.

Un abrazo cálido te pido,
y el mismo deseo
que tuviste al pie de la cruz:
amar, callar y dejar que Dios
haga nuevas todas las cosas.

Que mi corazón de hielo
se rompa en mil pedazos
para hacerme un poco más humano,
más cristiano, más sincero.

Guíame, María,
por los senderos de la vida,
con mi alforja vacía
y con mis manos dispuestas
a estrechar al hermano.

Madre, me pongo en tus manos,
porque quiero, con una mirada limpia,
peregrinar en la fe contigo,
al encuentro de tu Hijo,
luz verdadera de los peregrinos. Amén.

Jesús Emmanuel Mendoza
Casa de Formación San Agustín
Las Rozas (Madrid, España)




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