La amistad con Jesús de Nazaret
14-02-2015 Hoy celebramos…
En la celebración del “Día del amor y la amistad” el agustino recoleto Fabián Martín reflexiona sobre la “amistad con Jesús de Nazaret” y afirma que la relación con Dios, como experiencia humana, casi siempre inicia con el trato de amistad con Jesús. El hecho de que él haya sido uno de nosotros nos permite acercarnos a su persona, pues lo sentimos tan humano y tan cercano; nos identificamos con su causa al verle tan solidario con nuestras dificultades.

En las distintas etapas de la vida de los cristianos va cambiando el modo como nos relacionamos con Jesús. En la niñez quizá lo tenemos como amigo y hermano, a quien le dirigimos oraciones tiernas: “Jesusito de mi vida…”. En la adolescencia y juventud lo idealizamos como el mejor modo de vivir nuestro proyecto de vida, pues lo vemos tan libre, cercano a los pobres, contestatario de todo lo que oprime y amenaza la dignidad de las personas. Y en la edad adulta lo tenemos, casi siempre, como modelo de responsabilidad e implicación en la transformación del mundo.

No obstante, algo extraño nos sucede por el camino con respecto a nuestra relación con Jesús. No sabemos cuándo ni por qué, pero sucede que tenemos a Jesús en nuestra vida más como una referencia ideal, que como un “Tú” que está a mi lado; un “Tú” con quien puedo encontrarme, a quien escucho y le cuento mis cosas y, sobre todo, un “Tú” por quien me siento profundamente amado. Muchas veces lo extraño de la vida cristiana es que nos hallamos más cómodos hablando de Jesucristo que hablando con Jesús; nos cuesta mucho hacer una historia de amor con él.

¿Cómo está nuestra relación de amistad con Jesús? Quizá podemos empezar por aprender a vivir todo con él: sufrimientos, gozos, alegrías, esperanzas… La relación de amistad auténtica con Jesús de Nazaret comienza por vivir con él todo lo que pasa en nuestra vida.

Y, ¿cómo podemos encontrarnos con él? La respuesta no es una teoría, sino una experiencia. Como dijo el Papa Benedicto XVI, “
no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.

Se encuentra con Jesús quien permanece y crece en la relación de amistad con él. Para encontrarnos con él es importante tener la certeza de fe de que primero él quiere encontrarse con nosotros, al modo como él quiere libremente darse a conocer, acercarse, acompañarnos, cubrirnos y amarnos. Por esta razón el cristiano acude a la Palabra de Dios, referencia y ruta segura para el encuentro con Jesús, pues él nos habla en su Palabra:

“Jesús dijo: nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos porque el siervo no sabe lo que hace el amo. A vosotros os he llamado amigos porque os comuniqué cuanto escuché a mi Padre. No me elegisteis vosotros; yo os elegí y os destiné a ir y dar fruto, un fruto que permanezca; así, lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederé” (Jn 15,13-16).


Oración por la amistad

Amigo Jesús
,
tú me has llamado a vivir
y quieres que sea feliz.
Yo quiero responder
a tu amistad.
¡Aquí me tienes!

Abre mi inteligencia
para reconocerte.
Ensancha mi corazón
para acogerte.
Fortalece mi libertad
para seguirte.

Amigo Jesús,
ensáñame a compartir;
que esté siempre dispuesto a escuchar;
dispón en todo momento mi ánimo al perdón,
dame la capacidad de poder entender a los demás,
y que nunca se me olvide que mi vida está hecha para amar.

Amén.


Fabián Martín, agustino recoleto
Las Rozas (Madrid, España)




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