Oración a nuestra Señora, Madre de la Consolación
04-09-2014 Oraciones
La familia agustiniana venera a la virgen María bajo la advocación de Madre de la Consolación, que celebran con toda solemnidad litúrgica el 4 de septiembre. Esta devoción a María como «consolación» tiene su origen en una antigua tradición agustiniana y que queda expresada en las tradicionales letanías lauretanas como «consuelo de los afligidos».
Oración a nuestra Señora, Madre de la Consolación
Altar de Nuestra Señora de la Consolación, de José Luis Sánchez [Parroquia de Santa Rita de Madrid]

En este mundo, en el que vivimos los seres humanos,
hay motivos sobrados para la tristeza y la desesperación:
guerras, odio, venganza, llanto y dolor;
a veces de lejos, a veces de cerca, pero a todos nos alcanza su aguijón.
Por eso, oh Dios, ¡cuánto necesitamos el consuelo de tu amor!
No dejes de consolar a tu Pueblo en María, Madre de Consolación
.

Los males que continuamente amenazan la existencia
pueden hacernos pasar malos momentos y noches de confusión,
pero vividos desde la fe, como María de Nazaret,
aprendemos a confiar en Dios, que siempre consuela a su pueblo Israel.
Madre de Consolación, enséñanos que con Jesucristo, tu Hijo,
siempre nace y renace la alegría, aunque la tristeza asedie nuestro corazón
.


Porque la vida humana es frágil, y traicionero el latido que la mantiene,
a todos nos pueden llegar momentos difíciles en que cunde el desánimo
y puede parecer la salida más fácil entregarse a la desesperación.
Pero con María, Madre de esperanza a prueba de toda adversidad,
encontramos un refugio seguro para nuestra aflicción.
María, Madre de Consolación, ven a compartir nuestras amargas penas,
que para ti son ya camino conocido que lleva a Cristo, nuestra salvación.


Tiempos los nuestros bajo la tiranía de la guerra están siendo,
seria amenaza contra la paz, que tanto anhelan los hombres de bien.
Algunos tiranos buscan afirmar su disminuida inteligencia y gastada libertad,
y suscitan odio e incitan a la venganza, como si en ello les fuera su dignidad.
Madre de Consolación, tú que sabes hasta dónde puede llegar el mal,
haz que el amor venza todo obstáculo en el camino hacia la paz.


El llanto que surge del dolor prueba cuanto sufre nuestra humanidad,
y el dolor que nos ocasionamos unos a otros, clama justicia y caridad;
nos faltan caminos de encuentro y diálogo que generan fraternidad.
Madre de Consolación, mira a tus hijos con ternura y compasión,
y ayúdanos a cultivar la reconciliación que produce el perdón.
Madre de Consolación, ¡haz que gustemos del bálsamo de tu amor!


Fabián Martín Gómez, agustino recoleto
Casa de Formación San Agustín, Las Rozas (Madrid)




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