Ezequiel Moreno, un ardiente misionero santo
19-08-2014 Hoy celebramos…
En este día en que celebra la Orden de Agustinos Recoletos junto con toda la familia agustiniana y numerosas diócesis la fiesta litúrgica de san Ezequiel Moreno, nacido en Alfaro (La Rioja, España), esta página web se suma a la celebración y ofrece a sus visitantes un bello poema de Serafín Prado que evocaba en 1948, centenario del nacimiento del santo, su ardor misionero, uno de los rasgos distintivos de la santidad de Ezequiel.

Frente a los Llanos

[Al padre Ezequiel Moreno]

¡Son los Llanos, los Llanos! exclamaron los guías.
Detuviste el caballo frente a la inmensidad.
¡Son los Llanos, los Llanos!… con fervor repetías,
Alumbrados tus ojos de interior claridad.

Allí están los barbechos sin confín ni frontera,
Cielo y tierra tan sólo frente a frente los dos.
Y aún parece que pasa, como en la hora primera,
Palpitante en el viento la palabra de Dios.

¡Tu palabra, Dios mío!… Sobre el mar sin orilla,
tu divina Paloma haz que vuelva a volar,
en su pico de rosa la fecunda semilla
que en los días del génesis fue sembrando en el mar.

Galoparon los potros entre el denso boscaje,
hacia el alba dorada fue pasando el tropel,
y, al redoble nervioso del rebaño salvaje,
un batir de tambores fue quedando tras él.

Y pasaron los indios, los rebaños humanos,
con las almas oscuras en tiniebla y dolor;
¡oh Dios mío! En la inmensa soledad de tus Llanos,
¡Cuánta, cuántas ovejas!… ¡Oh, quién fuera pastor!

Hay rumores de nidos en los cañaverales
y en las noches de luna canta y canta el turpial,
y los coros ingrávidos de las garzas reales
alzan vuelos unánimes en la aurora triunfal.

Cazador de las almas, a la caza salgamos…
Saetero divino, llévame junto a Ti.
¡Oh la suave caricia de tus dulces reclamos!…
¡Oh saeta que mata con tan dulce morir!

¡Es la quema en los Llanos!… La pradera crepita,
y las llamas avanzan, con avance sin fin…
¡Un incendio de auroras en la noche infinita!…
¡Una hoguera de soles inflamando el confín!…

¡Oh qué fiebre en tus ojos al mirar de la altura
el Océano en llamas crepitando a tus pies!…
Oh Dios mío, qué anhelos de incendiar la llanura
Con las lenguas de fuego de tu Pentecostés!

Ya se hicieron las siembras… Bajo el bosque de palmas
los rebaños errantes ya tuvieron pastor,
y el incendio de su alma que prendió en otras almas,
fue en la noche del indio la salida del sol.

Ya voló la Paloma del Espíritu Santo,
y su vuelo en las sombras fue una flecha de luz,
y ya saben las almas que esperáronla tanto,
descifrar el mensaje de sus alas en Cruz.

Sobre el hombro de Cristo ya tu frente reposa
como en la última noche reposó la de Juan.
Cazador, no te olvides que aún hay caza preciosa…
Sembrador, los barbechos esperándote están.

Ya tu siembra es espiga, ya hay cosecha en el Llano,
los trigales maduros ya reclaman tu hoz…
Aún esperan que vuelvas, el cayado en la mano,
las ovejas que añoran el metal de tu voz.


Fray Serafín Prado, agustino recoleto (+1987)




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