Solemnidad de San Pedro y San Pablo: Y tú ¿qué dices?
29-06-2014 Hoy celebramos…
«¿Quién dices que es Jesús? ¿Qué responderíamos desde nuestra propia experiencia? Ahí tenemos a estos dos insignes hombres, Pedro y Pablo, que nos marcan una forma, un camino a seguir con fidelidad y entusiasmo puesto de manifiesto en la lealtad a Jesús, la compañía, el celo evangelizador; su muerte en el martirio».

Un buen hombre; un profeta, un gran profeta; un amigo de los pobres y de los enfermos, un hombre defensor de los oprimidos, un revolucionario social, un hombre libre; el hijo de Dios, uno que murió por todos. Estas podrían ser algunas de las respuestas que obtendríamos si saliésemos a la calle a preguntar ¿Quién fue Jesús?

En el evangelio de hoy Jesús lanza esta misma pregunta como si quisiese el evangelista hacer un pequeño resumen antes de continuar adelante. No hay duda de que Jesús, con sus milagros y enseñanzas, iba causando sospecha e intriga. Además los “cultos” de la época, los maestros de la Ley y prefectos en su conducta habían empezado ya a mostrar su rechazo hacia Él. Su conducta apuntaba hacia el Mesías. Pero… no respondía a las expectativas que se tenían de lo que debía ser un Mesías: Un liberador político. Las gentes lo consideran profeta: Juan Bautista, Elías, Jeremías. Es curioso notar cómo los tres guardan relación con Jesús apocalíptico y paciente. Recordemos a Juan anunciando el Juicio escatológico; a Elías como hombre de fuego; a Jeremías vaticinando la destrucción del Templo. Juan murió violentamente, cumpliendo su misión; Jeremías fue perseguido a muerte; al igual que Elías. Jesús se coloca en la misma línea y los supera. Jesús es un eslabón más en la historia de Israel sin percibir la novedad que trae consigo.

Un paso más adelante nos lleva a la pregunta a los discípulos y a la respuesta que da Pedro: Tú eres el Mesías el hijo de Dios vivo.. Es decir aquel que actúa de igual manera que Dios. No olvidemos el adjetivo “vivo” que incluye la idea de vivificador, de dador de la vida cuya plenitud no es otra que la Salvación. Este es un punto fundamental que da sentido a la encarnación y también que debe orientar nuestra fe. Jesús nos muestra el rostro de Dios en lo humano. La humanización de Dios nos presenta un mundo de carne y hueso, de sonrisas y lágrimas como único camino que tenemos para encontrarlo y alcanzar la plenitud. En una palabra: Cuanto más humanos seamos más nos acercaremos a Dios.

Volviendo a la pregunta inicial resulta llamativo que se recurra al pasado como si no pudiese decirse nada en presente. El mensaje de la fe no es un bloque o un ladrillo sino que es algo vivo. La confesión de la propia fe no es un ejercicio de papagayos o de papanatas que repiten una formula oxidada que no entienden sino la expresión de un convencimiento y una confianza que nos llena y nos da vida a pesar de que no seamos capaces de entenderlo todo. El día que logremos entenderlo todo o estamos en la otra vida o hemos cambiado nuestra fe por un manual de cristianos de plástico.

Por tanto si ahora nos preguntan ¿Quién dices que es Jesús? ¿Qué responderíamos desde nuestra propia experiencia? Ahí tenemos a estos dos insignes hombres, Pedro y Pablo, que nos marcan una forma, un camino a seguir con fidelidad y entusiasmo puesto de manifiesto en la lealtad a Jesús, la compañía, el celo evangelizador; su muerte en el martirio; pero también con debilidad, recordemos las negaciones, las rebeldías, la vida pasada de Pablo antes de su conversión. La principal tarea de los santos consiste precisamente en que nos abren un camino para poder nosotros responder a esa pregunta que nos lanza hoy Jesús en el Evangelio. No hace falta llenar muchas líneas si no agarrarnos con todas nuestras fuerzas a este Dios que se hace vida. No hace falta perfección, hace falta fidelidad, humildad y energía para poder responder. Ojalá consideremos éste como un interrogante vital y no una pregunta del catecismo más rancio. Confesar la identidad de Jesús en nuestra vida exige vencer miedos, prejuicios y complejos. Ser cristiano no es dar un golpe de pecho si no responder cada día desde lo que somos, unas veces acertaremos y otras no tanto.

Roberto Sayalero Sanz, agustino recoleto. Colegio San Agustín (ValladolidEspaña)




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