Viernes de la cuarta semana: Apoyo
04-04-2014 La Palabra
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.»

EVANGELIO

«En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:- «¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.» Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:- «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.» Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora». Jn 7, 1-2. 10. 25-30


REFLEXIÓN

En la fiesta de la vendimia o de las chozas, la fiesta más alegre del pueblo, Jesús ve cómo se estrecha el cerco de la persecución. Jesús recurre al Padre, al quien le ha enviado, o mejor aún, Aquel de quien se fía incondicionalmente. Si estas viviendo una experiencia semejante o te sientes abandonado o incomprendido, identifícate con Jesús y busca los signos que hablen de la presencia de Dios: amigos, familia, compañeros… Intenta orar quedándote en silencio o meditando un pasaje de la Escritura. Eso te dará fuerza y sobre todo captarás que las soledad absoluta no existe por más que tengas esa sensación.

Roberto Sayalero Sanz, agustino recoleto. Colegio San Agustín (Valladolid, España)





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