Al abrigo de tus alas
05-02-2014 Oraciones
San Agustín vive la cercanía de Dios. Es consciente de esa presencia que está siempre en el camino de la vida y nunca nos deja solos. Dios es para todos, está en todo momento, nos acompaña, hasta llegar a Él.

¡Oh Dios y Señor nuestro!
Esperamos al abrigo de tus alas.
Protégenos y llévanos.

Tú nos llevarás, sí.
Tú llevarás a los pequeñuelos,
y hasta que sean ancianos tú los llevarás,
porque nuestra firmeza, cuando eres Tú,
entonces es firmeza;
mas cuando es nuestra,
entonces es debilidad.

Nuestro bien vive siempre contigo,
y así, cuando nos apartamos de él, nos desviamos.

Volvamos ya, Señor, para que no nos apartemos,
porque en ti vive sin ningún defecto nuestro bien, que eres Tú,
sin que temamos que no haya lugar adonde volar,
porque de allí hemos venido
y, aunque ausentes nosotros de allí,
no por eso se derrumba nuestra casa, tu eternidad.

(San Agustín, Confesiones 4, 31).





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