Muera para que no muera
22-01-2014 Oraciones
El libro autobiográfico de las CONFESIONES de SAN AGUSTÍN puede considerarse todo él una oración, pues el autor convertido pone ante la mirada de Dios su propia vida, pero hay pasajes en que Agustín se dirige de forma más ferviente a Dios, como en el texto siguiente, una bella oración de subida espiritualidad.

¿Quién me dará descansar en ti?
¿Quién me dará que vengas
a mi corazón y le embriagues,
para que olvide mis maldades
y me abrace contigo, único bien mío?

¿Qué es lo que eres para mí?
Apiádate de mí para que lo pueda decir.

¿Y qué soy yo para ti
para que me mandes que te ame
y, si no lo hago, te aíres contra mí
y me amenaces con ingentes miserias?
¿Acaso es suficiente desgracia la de no amarte?

¡Ay de mí! Dime por tus misericordias,
Señor y Dios mío, qué eres para mí.
Di a mi alma: «Yo soy tu salvación».

Que yo corra tras esta voz y te dé alcance.
No quieras esconderme tu rostro.

Muera yo para que no muera y pueda así verle.


San Agustín, Confesiones 1, 5.

http://www.youtube.com/watch?v=PN9KneD0_ew




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