Agustín de Hipona: La brújula
28-08-2016 Hoy celebramos…
Hoy celebramos la solemnidad de Agustín de Hipona. El obispo de Hipona sigue estando presente a día de hoy, pero no podemos dejar de ahondar en su pensamiento para aprovechar el caudal de vida que brota de su testimonio. Agustín transmite vida y ganas de vivir.

Hoy no resulta fácil escribir. No me gustaría caer en el ejercicio del tópico, ni emborronar estas líneas de tecnicismos. Me planteo dar un par de pinceladas sobre un hombre apasionado e inteligente: Agustín de Hipona.

Su vida es más que conocida. Sus avatares, su corazón de ida y vuelta en medio de un archipiélago de ofertas de felicidad. Sin embargo quizá lo que pueda servirnos es la brújula de Agustín, que es la misma que usamos todos los seres humanos si tenemos la cabeza bien amueblada. Agustín buscaba ser feliz. No quería sonrisas pasajeras, quería verse inundado, desbordado de gozo y para ello tuvo que esforzarse, preguntarse, discernir, explorar, probar…

Se habla mucho de la actualidad de Agustín. Sus Confesiones son recomendadas por creyentes y no creyentes. En muchos de los pasajes de su vida se ven reflejados pequeños y mayores. La pregunta que podemos hacernos es ¿qué nos dice hoy?

En mi opinión, el mensaje de Agustín es un “vive” con mayúsculas. Pero no un vivir cualquiera sino revestido de amor. Y esto no es una coletilla noña, dulzona. El vivir de Agustín es un vivir amante como él mismo escribió: «Amé, amé mucho y sin descanso. Siempre encontré gente por los pasillos de mi corazón, pero Dios me amó de forma más exagerada. Soy hombre de origen, sembrador de esperanza, obligado a gritar que no hay noche eterna, que llevamos la luz bajo la piel y levantamos la ciudad de Dios con el sudor gris de cada día».

Demasiada gente hoy se atraganta con el “vivir”, demasiadas vueltas sin encontrar luz quizá porque nuestro frenético ir y venir deja poco espacio para la reflexión, para escuchar, para dejarnos acompañar. Agustín transmite pasión, transmite ilusión. En nuestro corazón, como en el suyo, tenemos alojada la brújula de la felicidad. El norte en Dios, la senda, amar. El resultado: vivir.

Feliz día de san Agustín

Roberto Sayalero Sanz
, agustino recoleto. Colegio San Agustín (Valladolid, España) 






 




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